III Encuentro Nacional – Medellín 2015

Voces de fe por la justicia social: Concluye el III Encuentro Nacional de la Mesa Ecuménica por la Paz

BELLO, ANTIOQUIA – Entre el 14 y el 16 de noviembre de 2015, el municipio de Bello se convirtió en el epicentro de una confluencia espiritual y política sin precedentes. Bajo el lema «De una ética para la paz a una paz con ética», cientos de creyentes se reunieron en el III Encuentro Nacional de la Mesa Ecuménica por la Paz (MEP) para definir su hoja de ruta en el marco de los diálogos de La Habana y las nacientes exploraciones con el ELN.

Un mosaico de fe y resistencia El encuentro destacó por su amplia diversidad, reuniendo a católicos romanos y ortodoxos, luteranos, menonitas, anglicanos, junto a militantes de la teología de la liberación y representantes de religiosidades afro e indígenas. La jornada estuvo marcada por un diálogo intergeneracional donde «monjitas alegres» compartieron espacios con jóvenes raperos y comunidades de base, todos unidos por la convicción de una fe articulada a la lucha por la liberación y la superación de la dominación.

Hacia una estructura de «abajo hacia arriba» Uno de los pilares del evento fue el fortalecimiento organizativo de la MEP. Los participantes enfatizaron la necesidad de consolidar una estructura descentralizada que trascienda el entusiasmo de los eventos nacionales y se traduzca en trabajo concreto en las regiones. Entre los consensos alcanzados destaca la creación de una red nacional de veedurías éticas populares para vigilar el cumplimiento de los acuerdos de paz, especialmente en temas de participación ciudadana.

Además, se propuso el fortalecimiento de la identidad de la mesa a través de procesos comunicativos claros y la vinculación de actores diversos como la infancia, redes de artistas, organizaciones ambientales y grupos de mujeres.

Verdad, memoria y víctimas El tercer día se centró en la recuperación de la memoria de las víctimas del movimiento cristiano popular. La plenaria propuso la creación de un «apostolado de la memoria y la verdad» dentro de las parroquias y comunidades, así como el diseño de herramientas para documentar la persecución histórica contra la «Iglesia de los pobres». Los delegados subrayaron que la verdad no debe ser solo individual, sino colectiva, reconociendo el daño causado a los territorios, el medio ambiente y el tejido social.

Agendas para el post-acuerdo En las mesas de trabajo sobre la agenda de paz, la MEP identificó temas críticos como la transformación agraria desde una perspectiva teológica de la «Pacha Mama» y la necesidad de una democracia más inclusiva que garantice la equidad de género. Frente a la etapa de post-acuerdo, el encuentro generó un intenso debate sobre los mecanismos de refrendación, dividiéndose las opiniones entre el Plebiscito y la Asamblea Nacional Constituyente, pero coincidiendo unánimemente en la urgencia de una pedagogía de paz de alto nivel para vencer el miedo y combatir el recrudecimiento del paramilitarismo en las regiones.

El legado de Camilo Torres y el «Amor Eficaz» El cierre del encuentro estuvo impregnado de simbolismo con la presentación de la Cantata a Camilo Torres, obra que reivindica la praxis del «amor eficaz». Los asistentes se comprometieron a proyectar el año 2016 —cincuentenario de la muerte de Camilo Torres Restrepo— como un año de confluencia social y eclesial para la construcción de un nuevo país.

Con abrazos y el intercambio de compromisos regionales, la Mesa Ecuménica por la Paz reafirmó su papel como «sal, luz y fermento» en la búsqueda de una paz con justicia social y dignidad para los menos favorecidos.

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