VI Encuentro Nacional – Sincelejo 2018

VI Encuentro Nacional de la MEP en Sincelejo: Un llamado profético por una paz con ética y justicia social

Sincelejo, Sucre. Entre el 3 y el 5 de noviembre de 2018, la Mesa Ecuménica por la Paz (MEP) se dio cita en la ciudad de Sincelejo para celebrar su VI Encuentro Nacional bajo el lema «Por una paz con Ética». Inspirados por el espíritu de la Conferencia de Medellín de hace 50 años, delegados de diversas regiones del país se reunieron para discernir los «signos de los tiempos» y reafirmar su compromiso con el proyecto de vida de Jesús en el contexto colombiano actual.

Lectura de la realidad: Esperanza y desafíos

El encuentro inició con un análisis profundo de la coyuntura nacional. La MEP destacó como un signo positivo el despertar de amplios sectores ciudadanos y juveniles que exigen cambios estructurales frente a un régimen percibido como corrupto. No obstante, los asistentes manifestaron su preocupación por el recrudecimiento del conflicto armado y la crisis de los procesos de paz, así como por la sistemática persecución de líderes sociales.

Asimismo, se denunció la implementación de un modelo económico extractivista y neoliberal que profundiza el despojo. En el ámbito religioso, el encuentro hizo un llamado de alerta sobre el auge de sectores fundamentalistas que, en nombre de la fe, promueven discursos de odio y respaldan proyectos políticos ultraconservadores que vulneran los derechos humanos.

Hacia una Iglesia de los pobres y para los pobres

Uno de los ejes centrales fue la reapropiación del horizonte de la «Iglesia de los pobres». Los participantes reflexionaron sobre la necesidad de una fe con incidencia política, fundamentada en la Teología de la Liberación. El objetivo es construir una iglesia que no se limite a lo doctrinal, sino que genere acuerdos pastorales para la justicia social, dignificando a las víctimas y articulándose con los movimientos populares.

Las víctimas: Rostro de la fe profética

La Mesa de Víctimas trabajó arduamente en la caracterización de la «víctima cristiana/ecuménica», definida como aquella persona que, por su compromiso fiel al Evangelio y su trabajo con las comunidades, ha sufrido crímenes de lesa humanidad. Durante el encuentro, se compartieron testimonios de casos emblemáticos como los de Trujillo, los hermanos Buitrago y el Padre Jaime Restrepo, entre otros.

La MEP acordó fortalecer la documentación de estos casos para colaborar con el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición (CEV y JEP), buscando que estos crímenes no queden en la impunidad y exigiendo una reparación integral que no sea meramente económica.

El ecosistema: Una víctima más del conflicto

Una de las conclusiones más innovadoras del encuentro fue el reconocimiento del medio ambiente y el ecosistema como una víctima más del conflicto social y armado en Colombia. Se denunciaron los impactos de megaproyectos como Hidroituango, el extractivismo y el fracking.

Como respuesta, la MEP se propuso impulsar una Pastoral Ambiental que promueva la ecoteología y acciones concretas de cuidado de la «casa común», como campañas de reforestación y educación ambiental en las regiones.

Compromiso final

El encuentro culminó con un llamamiento al Pueblo de Dios a ser signos de comunión e inclusión, rechazando toda forma de exclusión contra sectores pobres, étnicos, mujeres o población LGBTI. «Todas y todos somos iguales ante los ojos de Dios», recordó la asamblea, instando a seguir trabajando por una paz que integre la justicia social, ambiental y una ética inquebrantable.

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